El día del orgullo gay siempre ha sido algo que he considerado entrañable en su contenido, no por que sea un día de celebración homosexual, sino más bien por ser una jornada en la que se celebra ser uno mismo, en la que uno se alegra de como es, gay, lesbiana, bisexual, transexual o indefinido, sea lo que sea, lo acepta, lo vive y lo muestra, en una manifestación llena de buen rollo y diversión.
Otras veces veía en la prensa la cabalgata en Madrid, los conciertos y las opiniones externas, pero nunca me preocupó ir y vivir el momento, pero el pasado domingo si fui y descubrí que no solo hay “marica-malas” y locazas disfrazadas (que también), hay mucho más, hijos de parejas homosexuales tocaron tambores expresando el orgullo que sentían por sus padres, por haber luchado y decidir amarse, no solo entre ellos, sino también a sus hijos, gente mayor en pareja y otros, que a pesar de ser heterosexuales defendían los derechos de los demás, asociaciones de diferentes campos, desde ciclistas hasta boxeadores, pasando por futbolistas y discotequeros... todo el mundo estaba representado en una Gay Pride que por fin toma fuerza en Barcelona.
Después de la manifestación vino la fiesta en un concierto presidido por Olvido de Fangoria, más conocida como Alaska, protagonista del movimiento madrileño y más recientemente de la serie de seguimiento de la MTV, Alaska y Mario, espacio en el que se sigue a la pareja en su día a día, con sus conciertos y situaciones diarias.
Después del pregón cantaron algunos iconos gay españoles y sobre las dos de la madrugada todos a Apolo o a la cama (yo, a la cama), que lo malo de los domingos es que al día siguiente es lunes.
Muchos besos,
Marc















