Hola de nuevo,
Empezar de cero, o aislarse es lo que te aconsejan y
aconsejas a todos aquellos que viven un cambio radical en su vida, usas frases
del estilo de “todo pasará”, “disfruta del momento”, “la vida es así”… pero por
mucho que se hable, todo termina en palabras vacías, demagogia que vuela entre
las hojas otoñales.
Pasan los días, las semanas… cada segundo actual es como 5
anteriores, pasadas tres semanas de mi nuevo “estatus” me siento como si
hubiera pasado un trimestre en el que me he encerrado en un pueblo aislado de
la gente cuyas palabras puedan, sin intención, apuñalar los restos de mi
corazón.
“Todo pasará” y dentro de unos años nos reiremos entre copas
de lo que vivimos actualmente, hay que “disfrutar del momento” sin quemar la
vida pero impidiendo que pase sin avisar porque al final, “la vida es así”,
como una montaña rusa, con sus subidas inesperadas y sus vertiginosas bajadas…
Ya Descartes decía que el cuerpo y el alma se unían fisiológicamente
en la glándula pineal, una glándula situada por encima del cerebelo que según el
filósofo francés era el perfecto nexo de unión entre lo espiritual y lo
terrenal. No se si por la glándula en
cuestión, pero en estos días en que la fiebre ha penetrado en mi, he pensado
mucho en estas ideologías y filosofías que comparten una espiritual unión de lo
físico y lo psíquico.
El aspecto físico empeora, el carácter se amarga y cualquier
comentario parece insultante o despectivo… pero toca pasar página, evolucionar
y dejar atrás lo vivido, que aunque fuera precioso ya jamás lo volverá a ser,
aunque cueste reconocerlo.
Una vez, entre sollozos me prometí quererme, entre médicos decidí
respetarme y a las puertas de despido eterno me convencí a mi mismo, que por
mal que fueran las cosas el día siguiente despertaría con ganas de café…
Hoy he despertado pudiendo comer, ayer solo lloré una vez y
por fin veo que quizás exista la luz tras las rocas sobre mí.
En mi vida he empezado de cero tantas veces que estoy
perdiendo la cuenta, pero esta, señores, será una de las más duras, porque no
pierdo un pasado, pierdo mi futuro, mi proyecto de vida, mis sueños… nuestros
sueños.
Me encantaría hacer alguna llamada, enviar un sms o contestar un correo electrónico,
aun sabiendo que eso supondría otra llamada indignada de alguna amiga deseosa
de insultarme y hacerme caer más bajo entre el fango… por eso lo evitare,
porque queridos, amaros a vosotros para pode amar al resto y no permitáis que
una palabra os apuñale, siempre que se pueda evitar.
Mañana retomare lo que jamás tuve que haber dejado, y lo haré
con un sorteo, agradeciéndoos a todos aquellos que día tras día me habéis enviado
correos, MD, tuits, inbox y whatsapp, todos esos que con llamadas y textos habéis
conseguido hacerme sonreír y desear regresar a la acción, cargado y preparado
para la lucha del vivir.
Miles de besos,
Marc