“¿No te marea respirar tan
rápido?”
¿Cómo coño quieres que respire si
te tengo a dos centímetros?
Si una cosa odio de mi
personalidad es esa enorme capacidad de ensoñación, menos mal que en todo hay
una pizca de sal y una de arena, ya que lo contrarresto con una facilidad
homeostática brutal. Aceptar lo que tienes o a lo que puedes optar es una de
esas cosas que necesariamente tenemos que aprender a dominar. Nos indignamos en
el momento en el que queremos algo que no nos es concedido, pero si nos paramos
a pensar, probablemente es una ridiculez insignificante al lado de otras
problemáticas.
Sería demagogo si dijera que
tenemos que dejar de preocuparnos por lo banal, ya que principalmente el que os
habla vive de ello, pero tras esa faceta se esconde un trastero lleno de
sentimientos contrariados, ideologías no contrastadas, dudas tan existenciales
como absurdas y sueños tan banales como imprescindibles.
Un beso puede saber a caramelo o
a alquitrán, depende de quien te lo da. Si es que algunos sabores nos recuerdan
cosas jamás vividas, pero los besos son algo que fácilmente recordamos. Los
rápidos o formato intermitente, hacen que tu corazón se acelere lentamente
mitras disfrutas a segundos el roce de tus labios contra los suyos; el beso
lento, ese que saboreas a sorbos; el apasionado es genial, incluye mordiscos,
sonrisas, calor, miradas y vergüenza, la vergüenza de pedir inmediatamente más.
Lo malo de todos ellos es que no siempre los das a quién te gustaría.
En días como hoy, leo –Pasteloso-
y me alegro de haber aprendido a controlar lo que deseo y saber cambiar mi rol,
luego me río de mi mismo y me acribillo al pensar lo absurdo que sigo siendo a
pesar del paso de los años.
Mil besos,
Éste magnifico turbante, pañuelo, bufanda… lo hizo Xavi
Grados, un futuro diseñador de moda que seguro nos sorprenderá pronto con sus
colecciones.
Marc
Fotos de Carlos Pérez




No comments:
Post a Comment